Veintiocho
Hay algo propio en todos estos tejados,
al parecer también a mí la vida me divide.
La sangre se me esparce como una hemorragia de oxigeno
en el ciclo de todas las menstruaciones,
en la luz ascendida de los semáforos,
en el olor de naranjas y de madera quemada.
Solamente esto desea un corazón de harina,
ser acuchillado cariñosamente por el viento,
frotarse de amor o de hambre en los gestos,
repartirse de golpe, de vegetación, de asombro,
y sonreír caprichosamente y sin elegancia
sobre esta carrera del tranvía veintiocho.
Jordi Bresolí
2 comentarios:
Es buenísimo Jordi!!
Vete preparando: ya estoy cerrando con Paco Caro un recital de amigos para enero o febrero y, por supuesto, te esperamos.
Un abrazo!!
Si Jordi! es muy tierno y toca la sensibilidad que nos queda.
abrazo también desde acá (Argentina)
Publicar un comentario en la entrada